Aunque la historia británica ya tiene indicios de un juego llamado “Kreckett” en el siglo XVI y hay miles de especulaciones a respecto del juego, es realmente en el siglo XVIII cuando se convirtió en el deporte nacional, aunque para el siglo XIX era todo un fenómeno nacional. De hecho, desde 1814, el Marylebone Cricket Club se encargó de organizar el cricket como deporte desde 1814 en St. John’s Wood, uno de los barrios más acomodados de Londres.

Para la comunidad británica, el cricket no podía pasar desapercibido y una de las plumas más notables y sensibles de aquella época en dicho país dejó algunas pinceladas del “noble juego”, como le llamó, en sus publicaciones.

Aunque en su novela más famosa, “Un Cuento de Navidad”, no hay mención del deporte, por lo que no sabremos si Scrooge fue jugador en su época joven, Charles Dickens se pone en la zona de Pitch y en una de las obras maestras de la literatura britanaica, The Pickwick Papers o “Los papeles póstumos del Club Pickwick”, donde los equipos de  All Muggelton y Dingley Bell, se enfrentan ante la frase lapidaria de Mr. Jingle, el charlatán de la historia, declara: “el juego capital. Deporte inteligente. Gran ejercicio”, lo que supone el rol social que tenía este deporte en la vida de las clases dominantes emergentes.

Por supuesto, los retratos sociales británicos de la época no podían dejar afuera a David Copperfield, donde James Steerforth, amigo y protector del protagonista, es descrito como el “mejor jugador de cricket que alguien vio alguna vez”.

Quizá no haya un “A Sol y Sombra” de Galeano, equivalente para Dickens y el juego británico, pero es notable que ya no se trataba sólo de un juego. Ya era parte de la psique en las atlas esferas inglesas.

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