Vecinos: desde los Flanders y los Simpson, hasta Bruce Cusamano cuidando un paquete misterioso de Tony Soprano.

En el futbol, los enfrentamientos de este tipo se llaman «derbies», en otros casos, «Guerra Civil».
Hoy, la Liga Mexicana de Beisbol enfrenta unos otrora vecinos en el nuevo territorio extraño: Cancún. Última sede de los errantes Tigres.
Surgidos en la Ciudad de México, se convirtieron en una de las franquicias más queridas y exitosas de la pelota mexicana. «El equipo que nació campeón», le apodan.
Junto a los Diablos escribieron la rivalidad más importante del beisbol mexicano, aunque a partir de la demolición del Parque del Seguro Social, la «Guerra Civil» se convirtió en asunto de poblanos a partir de la temporada. 2001, cuando la novena Bengalí se mudó a la Angelópolis y adoptaron junto a los Pericos, un nuevo asunto de vecinos.

En su paso por Puebla, los Tigres ganaron tres gallardetes de zona, aunque sólo en 2005 se pudieron llevar el cetro de la Liga, justo en su campaña del 40 aniversario, además llamada: «Ing. Alejo Peralta».
Para 2007, un impulso del gobierno de Quintana Roo mudó a los Tigres nuevamente, esta vez al Parque Beto Ávila de Cancún, donde han residido desde entonces y donde los éxitos florecieron de nuevo, con tres títulos de Liga.
Aunque el compartir el Parque Hermanos Serdán ya no matiza la rivalidad, enfrentamientos en los últimos dos playoffs le dan un tinte a dos novenas que se vuelven a ver.





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