El Quarterback: el «sueño americano». Guapo, rico y buen jugador, diría Cristiano Ronaldo. En la memoria colectiva estadounidense, al mariscal de campo siempre se le reconoce como el que baja de un Mustang convertible de la mano de la capitana de porristas, tiene todos los reflectores y a la postre se convierte en la leyenda de los profesionales.

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¿Y cómo no? Quizás no exista un deporte de conjunto que dependa tanto de una posición para contender por un campeonato. Dicen que las defensivas ganan campeonatos, pero sin duda, el quarterback es gran artífice de que puedan llegar a las instancias definitivas.

Quizá los nombres más celebres en la historia se desprendan de esta posición: Joe Montana, Tom Brady, Peyton Manning, Brett Favre, Johnny Unitas, Bart Starr, Aaron Rodgers, Sammy Baugh, Otto Graham.

Hoy, es el inicio de gran parte de estas historias. La barrera importante. Escuchar el nombre es sólo el primer filtro. Hasta este momento, todo es expectativa. Así como puede haber un Peyton Manning, puede haber un Ryan Leaf.

Manning-Leaf

Y esta dependencia a la posición de mariscal de campo es clara: desde 1998, precisamente cuando Manning y Leaf fueron reclutados, en 14 de 20 posibilidades, los equipos con la primera selección han escogido quarterbacks. En contraste con los seis que eligieron en los 20 primeros drafts.

Los nombres irán cayendo y los gerentes generales lo harán sin saber si tienen a la siguiente gran leyenda o al tipo que les hará perder el puesto.

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