Chacarita: barrio mítico de Buenos Aires. Principalmente por ser sede del panteón más grande del continente, tanto en extensión, así como los ilustres que descansan en su terreno.
En la música, Gustavo Cerati, Francisco Canaro, Alejandro de Michele, Maria Gabriela Epumer y Homero Manzi entre la élite del arte argentino, pero quizá nadie tan ilustre en cualquier plano, como un ícono que traspasa fronteras y que incluso hoy, su cigarro permanece encendido: Carlos Gardel.

En el plano deportivo descansan: Antonio Vespucio Liberti, presidente de River Plate y quién bautiza así, el Monumental, Guillermo Stábile, entrenador con más Copas América en su haber, José Amalfitani, también cabeza, pero de Vélez Sarsfield.
Sin embargo, su influencia trasciende las fronteras del cementerio y de la vida misma, con una representación en el balompié argentino.
Un 1 de mayo en 1917, en la décimo séptima sección del Partido Socialista, un grupo de muchachos fundaron al club del barrio: Chacarita Juniors.

Los colores no requieren gran esfuerzo semiótico: rojinegros con blanco. Este último por la pureza de la juventud, el carmesí por su adscripción política y el negro en honor al sitio que hace su barrio famoso.
Aunque transitaron la intermitencia, en 1919 se volvió a dar forma al club, ya como un ente de distintos deportes, bajo la protección del partido y desde 1925 formaron parte de la Primera División Argentina.
Sin embargo sus triunfos deportivos son esporádicos y reducidos, marcados más bien por el descenso, teniendo 10 en su historial, por apenas un título oficial en la era profesional, siendo el Campeonato Metropolitano de 1969.




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