Roma: capital del mundo antiguo. El imperio de donde se desprendieron gran parte de los idiomas, como la filosofía de occidente. Patriarcas del derecho como se entiende en Europa y América.

De imperio pasaron a ciudad. Capital. Igual el centro del poder italiano se alberga ahí, así como rodea al Vaticano, hogar de la jerarquía católica.
Sin embargo, su representante directo en el balompié, no goza de la grandeza de su ciudad. La Loba no ha podido alimentar a sus Romulos y Remos con títulos. Hasta ahora, son tres scudettos los que presumen, siendo apenas uno, en los últimos 35 años.
A pesar de que la grandeza, y los trofeos del Calcio se reparten principalmente entre Milan y Turín, la AS Roma ha sido animadora en últimas fechas y ahora son el último bastión italiano para la Champions League 2017-2018.

El recuerdo más dulce y probablemente uno de los más tristes se repite en la antesala de la final en Kiev. La cara le es conocida. El «Liver bird» vestido de rojo es el rival que tienen enfrente, al igual que en la final de la campaña 1983-1984.
Después de ganar el título local en 1983, un año después, estarían en la orilla de la historia, pudiéndose no sólo convertir en el tercer equipo italiano en conseguir la orejona (Inter y Milan), sino además, hacerlo en casa, para ser el segundo equipo en conseguirlo (Real Madrid 1956-1957).
Pero enfrente tenían al invicto Liverpool. Los «Reds» despacharon al Athletic de Bilbao, Benfica y Dinamo de Bucarest con miras a conseguir su cuarto título europeo, todos en un lapso de siete años.
Comandados en la cancha por el ocho veces campeón de liga inglesa, Phil Neal, el Liverpool se adelantó en el marcador al minuto 13.
Pero la Roma apretó poco antes de terminar la parte y consiguió la igualada a tres minutos del descanso por conducto de Roberto Pruzzo, tres veces máximo romperredes de la Serie A.
El segundo tiempo sólo dejó prórroga y ésta a su vez, dejó penales.
Steve Nicol del Liverpool erró el primer disparo. 0-0. Agostino di Bartolomei puso a la Roma adelante: 1-0.
A partir de ahí, los Reds no fallaron más: Phil Neal, Graeme Souness, Ian Rush y Allan Kennedy convirtieron. La Loba dejó ir su oportunidad con dos errores de Bruno Conti y Francesco Graziani.
Y así, en casa, el grana no pudo contra el rojo y la Loba sucumbió ante el ave Fénix del Liverpool que se ostentó como tetracampeón.

Las vueltas del futbol siempre dejan oportunidad de revancha y la Roma está en las puertas de la suya. ¿O no?




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